"Nadie menos autorizado que yo para dirigiros la palabra: mi ingenio es nulo; mi ignorancia, casi enciclopédica. Encomiéndome, pues, a vuestra indulgencia........
¿Que digo indulgencia? ¡A vuestra misericordia!"


Antonio Machado (Juan de Mairena)

lunes 21 de septiembre de 2009

Viejo Belchite

Todos los relojes se detuvieron.
Eternos años de sórdido silencio y lloradas ausencias, imposibles de reemplazar.
Largo tiempo de tragedia, adosada a las ruinas.
El drama ronda impune por las calles derruidas, como único Señor del viejo Belchite.
Dolor y muerte en la tierra, morada de otrora enérgicos combatientes abatidos. También en el cielo, mirado desde el interior de sus hostigadas iglesias sin techo.
Horror, y aire y polvo que se adosa a las botas, brotando de lo más oculto de los escombros mudos.
Lejano zumbido de aviones y llanto: estruendo y destrucción. Silencio.
Es el legado de la lucha inclemente.
Y los amargos quejidos arrojados al viento por su Torre Mudéjar.